Wednesday, January 4, 2012

Hotels: Mövenpick Hamburg

Mi afición a los hoteles viene de hace muchísimos años, la aventura de pasar una noche fuera de casa, de lo desconocido, de inventarme una historia, ya empezó siendo una niña. Los hoteles me transportan, me hacen sentir mejor, por descubrir y por depararme cosas nuevas. 
Me gustan los hoteles clásicos, los chic, los contemporáneos, los de diseño imposible, los que me aportan algo a mis sentidos. Eso sí, un hotel tiene que ser práctico, sobretodo práctico en sus instalaciones y sus empleados tienen que ser simpáticos y ofrecer un servicio con sonrisa, porque la sonrisa es gratis. 

Hamburgo es mi ciudad favorita alemana, no es muy conocida a nivel turístico en España pero para mi, que conozco Alemania profundamente, es la de mayor atractivo, por su combinación de elegancia, caos, tiendas, museos, puerto, etc. Perfecta para ofertas de día, con o sin niños, con impresionantes museos, galerías de arte, edificios espectaculares. De obligada visita su puerto y su famosa zona roja y gamberra, la Reeperbahn. Lugar donde están ubicados los muchos teatros musicales de Hamburgo. El centro elegante y chic ofrece todo lo que queremos encontrar para ir de compras a precios para todos los gustos.

Allí está mi último descubrimiento: un hotel en una antigua torre de agua perfectamente restructurada, el Mövenpick Hotel .  Impresionante en su llegada, su forma circular y su verde parque alrededor. El hotel es una sorpresa, se llega con una rampa mecánica, a través de un túnel futurista con sonidos de gotas de agua que te recuerdan que te estás adentrando en un hotel con historia. La recepción moderna y funcional, desemboca en una zona con piedras históricas con dos ascensores para subir a las habitaciones.
Las 226 modernas y contemporáneas habitaciones , son amplias y confortables, de diseño contemporáneo y tonos madera oscuro. Camas muy cómodas. Diez de ellas son suites impresionantes, dos de ellas con doble piso. Ideales para perderse un fin de semana y aprovechar las ofertas de los paquetes románticos ideados por el hotel. 
Curiosidad: todas las bañeras tienen un patito para jugar.

El hotel construido encima la que había sido la torre de agua abastecedora de Hamburgo, tiene lógicamente una forma circular, y todas las habitaciones está situadas en el entorno del eje principal del hotel. Ya de por sí, el hotel merece una visita, ni que sea para cenar o para un brunch dominical.  El hotel está lleno de detalles conservando parte de su historia y vale la pena preguntar al concièrge que nos cuente todo lo que el hotel ofrece.
A mi llegada me entregaron un voucher para un cocktail en el Bar Cave y pude aprovecharlo  muy bien aprovechado! En uno de sus rincones, en los sofás rojos al fondo, ofrece unas vistas inmejorables a la torre, pero hasta que no nos sentamos no se ve. 
Su desayuno es generoso y variado con Nutella incluida , y en el Mövenpick Restaurante ofrecen deliciosas cenas incluyendo toques suizos en sus menús como la fondue.
Su zona de fitness con dos saunas, solarium y zona de descanso son ideales para el aprés shopping. Además, el hotel está enmarcado en un parque y a pocos metros del lago Alster, lugar de encuentro de los deportistas de la capital hanseática, perfecto para los adictos al footing o para salir a pasear.
Y lo mejor, la simpatía y predisposición a ayudar de todos los empleados, sí, todos simpáticos y amables. Ojalá en todos los hoteles fueran así!

Además, está ubicado en el centro de Hamburgo, enfrente una parada de metro y se puede caminar hasta la ciudad antigua. O salir por los alrededores de Hamburgo haciendo del hotel nuestro cuartel general. Visitar Lübeck, Lüneburg o la la magnífica Blankenese al pie del río Elba son excursiones ideales en los alrededores de Hamburgo.

 
Definitivamente, en mi próxima visita a Hamburgo, el Hotel Mövenpick volverá a ser mi casa.

Fotos y detalles del Hotel Mövenpick, clicar aquí.
Video de mi habitación 1603, clicar aquí.

Tuesday, November 1, 2011

Hotels: Palace Barcelona

Sentada en el hall del Hotel Palace, tomándome una copa de cava, significa transportarme totalmente a un hotel del París de principios de siglo, cuando la elegancia y la solemnidad formaban parte de la clientela de los hoteles, y el protagonismo lo tomaban los terciopelos y los grandes sofás . Lo he hecho varias veces, sentarme en el hall o en el salón Cugat, (también llamado salón azul), en los magníficos sofás aterciopelados que conforman la sala. Me encanta.
Esta vez, he ido un paso más allá, he podido experimentar este hotel en todas sus vertientes, había acudido a banquetes, a su fantástico Mayan Luxury Spa, y esta vez he podido disfrutar de una de sus habitaciones, del galardonado restaurante Caelis, así como de su famoso Brunch dominical.

Sí, me encanta. Forma parte de los hoteles elegantes y con clase que están en mi lista de top hoteles. A priori los hoteles con diseños diferentes son los que más me gustan, en los que más curiosidad tengo de alojarme, pero, al fin y al cabo, acabo disfrutando de los hoteles clásicos, de los que saben qué significa servicio, hotelería de toda la vida. El Palace fue abierto en 1.919 como hotel Ritz. Estratégicamente ubicado en el centro de Barcelona, enseguida formó parte de la vida de la bulliciosa metrópolis de principios de siglo y alojó a importantes huéspedes como los Duques de Windsor, Sophia Loren, Woody Allen, Paul McCartney, Salvador Dalí y muchos otros. El músico Xavier Cugat vivió en el Ritz en sus últimos años. No me importaría imitarle una temporada.
El Palace pertenece a la cadena hotelera española Husa, y sin duda es su joya de la corona. El trato con todos los empleados, su sonrisa y su actitud, me recordaron el servicio de los mejores hoteles del mundo en los que he tenido la suerte de estar alojada. Sinceramente, no ví nada que no me gustara, que no me hiciese sentir cómoda o que pudiera comentar para que mejoraran. Quizá añadiría unos altavoces de Ipod en las habitaciones, que ya se encuentran en casi todos los hoteles de lujo, pero encontré todas las amenities que necesito.

El hotel sufrió una profunda renovación en 2.009. Sus salones fueron reformados con molduras doradas, muebles clásicos, antigüedades, cortinas y tapices franceses y belgas del siglo XVII y XVIII, murales pintados a mano. Sus clásicos interiores ofrecen un toque contemporáneo y realmente es como si se hubiese parado el reloj y la elegancia volviera a la caótica Barcelona actual. El hotel Palace es para mi, una isla de tranquilidad donde hacer una parada para tomar algo y seguir.
  Un portero con su traje clásico y su gorra reciben al huesped con una sonrisa.  La impresionante entrada del hotel es asimismo discreta, pues la recepción está un poco escondida.
El hotel Palace cuenta con 125 habitaciones –de las cuales 42 son Superiores, con baño Romano, Junior Suites y Suites- equipadas con todas las comodidades y tecnologías actuales, sabiamente integradas en el decorado y mobiliario de época. Todo ha sido pensado para conservar el equilibrio clásico y elegante que siempre ha caracterizado las estancias del establecimiento.

Por ejemplo, algunas televisiones de plasma han sido disimuladas en impresionantes espejos con marcos dorados y los espectaculares baños romanos de las suites superiores han conservado sus auténticos mosaicos, incorporando un avanzado equipo de hidromasaje para asegurar el bienestar de sus huéspedes. Todo un deleite de belleza y armonía en un marco muy clásico. Video de mi habítación 519 clicando en este link.
Su restaurante estrella, el Caelis, galardonado con una estrella Michelin (y con probabilidades de conseguir su segunda estrella en las próximas semanas) también fue totalmente reformado. 
Su chef, Romain Fornell, es director de orquestra de este elegante y magnífico restaurante donde disfruté de un menú degustación delicioso. Magníficos platos como las espardenyes con huevo frito, setas, parmentier, emulsión de cebolla o las vieiras a la plancha, berros, aguacate y manzana ácida condimentada o el San Pedro asado, berberechos y navajas, vinagreta tibia de erizo de mar y emulsión de Champagne. Platos sencillos en su base, pero con una imaginación desbordante en sus condimentos y en su elaboración. Todo con un perfecto y sonriente servicio. Se puede optar por el menú a 80€ o a 110€. El menú a escoger entre dos platos cuesta 40€.
Mis fotos del Caelis clicando en este link.
El lugar perfecto para acabar la noche es el Rien de Rien, un gastro bar con música en vivo de martes a sábado. Jazz y cocktails la perfecta combinación. Abierto también como after work. Indudablemente un bar más que agradable con el terciopelo rojo como protagonista en su decorado y cómodos sillones como los de antes. Un placer.

El hotel Palace es de los pocos que ofrece el Brunch todos los domingos (la deliciosa moda importada de Estados Unidos de combinar el desayuno con la comida), y lo hacen en su oasis escondido, el Jardín del Palace. Un clásico wintergarden con muebles de hierro forjado, cerámicas blancas y negras y un buffet espectacular, salados, dulces, croissants, sushi, lubina a la sal, dim sum, jamón, Nutella, churros, cupcakes, sopas, huevos, seguramente encontraremos todo lo que deseemos.
El Brunch completa la gran oferta gastronómica del Palace y por 65€ la fiesta gastronómica combinada con el relax dominical está asegurada. La mayoría de empleados del área de Food & Beverage, son de orígen francés. Indicativo del detalle y diferencia que podemos esperar.

Y no hay hotel que se precie sin su spa y gimnasio. La parte deportiva es sólo representativa, pequeña pero seguramente suficiente para el tipo de huésped que se aloja en el hotel. Su spa, el Mayan Luxury Spa, es uno de mis preferidos de Barcelona y cuenta con un temazcal, una sauna pre-hispánica maya siendo el único hotel que ofrece tal singularidad.

Tratamientos singulares como Seda y caracolas del Caribe o el Ritual de arena negra, son perfectos para sorprender a alguien con un regalo o para automimarse. Hace unos meses le dediqué un  post en mi blog.

El hotel Palace es un 5 estrellas GL que se desmarca de la mayoría de la ciudad, por su evocación a la Belle Époque totalmente actualizada y servicio como los que espero cuando entro en un hotel de esta categoría. Chic y lujo parisien en Barcelona.
Mis fotos del hotel clicando a este link.

Saturday, October 22, 2011

Hotels: Château Brangoly

Muchísima gente tiene segundas residencias sea en la playa, sea en la montaña. En el caso de la montaña, tengo muchos amigos con casas en la Cerdanya, el gran valle natural del Pirineo que abarca zonas de España y de Francia, lo que se llama Catalunya Nord. Es una zona única por sus características paisajísticas debido a su aislamiento del resto de la Cerdanya y es ideal para hacer senderismo. Yo soy de los que eligen ir variando e ir probando hoteles según me apetezca, y acabo de hacer un descubrimiento: el Château Brangoly,  Brangolí, un aldea en el valle del mismo nombre, perteneciente al término municipal de Enveig en la parte de la Cerdanya Francesa, alejada cuatro kilómetros y medio del núcleo principal mediante una carretera secundaria que parte de la carretera principal que discurre por el valle del río Querol (Carol en francés). Se trata de un lugar ideal para desconectar ya que no tiene cobertura telefónica, aunque para los adictos a Internet, sí ofrecen wifi gratuito. También es de destacar la orientación sur del pequeño valle de Brangolí que garantiza inviernos más benignos que el resto de pueblos de la subcomarca.
Llegar al Château por la estrecha carretera franqueada de árboles con sus colores de otoño, es llegar a un lugar donde se ha parado el tiempo, dispuestos a disfrutar del slow travelling y de la simpatía y cariño de sus dos anfitriones, Quim y Edu. Es llegar a casa de unos amigos que reciben a sus huéspedes como serían recibidos en su propia casa. Quim me mostró mi habitación, una junior suite, que se diferencia de las superiores por tener una bañera enorme donde disfrutar de un rato de relax. Video de mi habitación, la número 20.

Château Brangoly tiene en total sólo 7 habitaciones, de las cuales 5 son junior suite equipadas con TV (pantalla LCD), DVD y equipos de música, grandes y comodísimos sofás de terciopelo, cama king size algunas con dosel, y sala de estar. Evidentemente el baño incluye sus amenities (recomiendo traerse el condicionador de cabello) con secador y espejo de aumento. Bañera y duchas separadas en las junior suites. Precio por noche entre 100 y 150€ según temporada con el desayuno incluído, realmente lujo asequible.

Al ser un edificio de finales del s. XVIII, tiene paredes muy gruesas, y esto ayuda a resguardar del frío y del calor. En los salones, uno de descanso, y otro destinado a comedor, se situan dos enormes chimeneas encendidas para dar todavía más calidez a las estancias. El interiorista Lázaro Rosa Violán ha conseguido un estilo chic y relajado, una combinación de elegante y rústico con inspiración provenzal combinando madera y piedra, tonos blancos, negros y brodeaux, con materiales estampados y terciopelo. Las piezas antiguas son protagonistas por todos los rincones, en las estancias comunes y en las habitaciones. De verdad, puede llegar a parecer que hay profusión de elementos decorativos, pero son todos agradables y acertadamente decorativos, me sentí muy bien y sólo estoy deseando volver.

Quim se encarga de la bienvenida y de que todo salga como perfecto para los huéspedes y Edu es el rey de la cocina que para mi es otro de los incentivos para viajar hasta Château Brangoly. Edu es un apasionado de la gastronomía y antes de empezar su aventura común en Brangoly tenía su propia empresa de catering. Utiliza sólo productos frescos de temporada y aprovechando al máximo la proximidad. En los jardines del Château cultiva sus propias hierbas que luego corta con cariño para utilizar en los diferentes deliciosos platillos. Degustamos platos con sabor auténtico y unos toques de modernidad como un nutritiva crema de calabaza con patatas al pesto y langostinos, quiche lorraine con foie caramelizado y bouquet de ensalada, confit de pato con peras caramelizas y cebolla confitada al parmentier de remolacha o postres como la marquise de chocolate negro y naranja con coulis de fresas o la clásica tarta tatin. Todo hecho por Edu, cuando digo "todo" me refiero además al coulis, al foie, a los diferentes panes que acompañan la cena.


La cena es opcional, el huésped puede comentar después del desayuno si se quedará a cenar o no. Por 25€ bien vale la pena probar los platos de Edu. No hay menú, cada noche hay un primero, un segundo y un postre, aunque sí adapta la cena para los vegetarianos, o si hay algún requisito especial como fue mi caso y me hizo raviolis de setas con verduras. Y la pasta hecha con sus manitas cual experto italiano. Hasta el limoncello y el pacharán son elaborados por las expertas manos de Edu!

Para el desayuno, no abundante en variedad pero sí en calidad, ofrecen un par de quesos locales cuidadosamente elegidos, un par de embutidos de la comarca, diferentes panes recién horneados, mermeladas hechas por Edu (naranja amarga, higos, tomate, etc...) así como madalenas y pastelitos caseros hechos por la mañana, que cuando bajé de la escalera ya noté el embargante olor de bizcocho recién salido del horno. Decir que sí ofrecen chocolate para untar, pero no Nutella. Una lástima para los adictos como yo.

El restaurante está abierto también para amigos que no se hospeden en el hotel o estén de paso por la comarca e incluso tienen una mesa grande en una habitación separada que hace las funciones de sala de reunión y se puede aprovechar el equipo ya instalado para hacer presentaciones en la parte del comedor. Un comité de dirección diferente? un incentivo? yo que conozco muy bien el mundo de las reuniones y eventos, creo sinceramente que es una escapada perfecta y original para un brainstorming de equipo o un team building.
O por qué no una boda íntima? El jardín es realmente magnífico, el paisajista merece una mención, pues es precioso, envolvente e invita a la relajación en cada uno de sus rincones: cómodos sillones de mimbre orientados al sol ofrecen el lugar ideal para la lectura o para el dolce far' niente.
El pasado también está presente en el Château de Brangoly ya que está situado en lo que antiguamente fue una ruta templaria y anteriormente relacionado con un fundus o propiedad rural romana. Existen en los aledaños de la la finca vestigios incluso más antiguos como el dolmen de les Marrunyes. En lo que se refiere al ocio tenemos la posibilidad de hacer shopping en Andorra o en Puigcerdá como núcleos comerciales más próximos. Asimismo se puede disfrutar en todas las estaciones del año del trekking, que fue la opción que escogí. En concreto un trekking por los vecinos estanques del Passet, Fontviva y Llanós (Lanoux en francés) contemplando unos colores otoñales espectulares por zonas de dificultad media. Mis fotos se pueden ver linkando aquí.
A este respecto, las posibilidades que ofrece la zona son infinitas: valle de Angustrina, el altozano de Maura, la pica del Carlit (la montaña más alta de la comarca ), el lago de la Bullosa, el caos de Targasona por citar unos cuantos.

En invierno y pronta primavera tenemos la posibilidad de esquiar en las estaciones próximas de Porté-Pimorent i del dominio esquiable más grande de los Pirineos: Gran Valira. A menos de media hora en coche podemos llegarnos a las también famosas estaciones de esquí de Font Romeu, la Masella o la Molina.
Hacia la próxima primavera, el Château Brangoly tendrá a disposición de los huéspedes una parte de spa con zona de masajes (los dará Quim que también es fisioterapeuta), sauna, hammam y un jacuzzi. Por lo tanto ya tengo marcado en mi agenda un fin de semana de Abril para repetir mi inolvidable estancia. De verdad, que el lujo no es el precio, el lujo es el recuerdo y la experiencia vivida con Quim y Edu en su casa, el Château Brangoly.
La web del hotel es mejorable y no le hace justicia, para poder ver mis fotos del Château Brangoly linkar aquí

Tuesday, July 26, 2011

Hotels: Mandarin Oriental Dhara Dhevi (Chiang Mai)

Chiang Mai, es según he leído, la segunda ciudad más poblada de Tailandia. A mi, me dio la impresión de estar en un pueblo y no de estar en una metrópoli asiática. Me encantan las metrópolis asiáticas sobrepobladas con sus variedades: pobreza, mercadillos, templos y centros comerciales de lujo. Chiang Mai me pareció una agradable ciudad. Ideal de pasear, con un centro histórico amurallado, un canal que recorre el cuadrilátero perfecto que conforma la ciudad antigua. Más allá Chiang Mai ha crecido desproporcionadamente y con muchos templos esparcidos.

La llegada al hotel Mandarin Oriental Dhara Dhevi es sencillamente espectacular, es la entrada a otro mundo, a un mundo de edificios todos ellos artesanalmente construidos, a modo de antigua villa lana nortailandesa. Madera trabajada y esculpida combinada con dorados brillantes y cemento blanco inmaculado. Un viaje visual por la cultura arquitedctónica de la región Lanna y sus influencias de Birmania y Laos.
Rodeado de arrozales, jardines frondosos y surcos de agua que hicieron de mi estancia una marco incomparable (y demasiado corto).

El coche eléctrico me condució hasta la villa 15, una casa espectacular con dos plantas, con vistas a los arrozales y con todo el espacio necesario para estar más que cómoda: una terraza exterior con jacuzzi y vistas para relajarme, una gran salón, con su kitchenette y hasta una sauna de vapor. En la planta superior, una habitación con cama con dosel y mosquitera que recordaba vagamente otros tiempos, un amplísimo baño suite con vestidor, bañera circular interior y ducha exterior.

Otra terraza con techo para disfrutar de las noches estrelladas de Chiang Mai. Sencillamente FANtástica.

Cinco edificios coloniales conforman las habitaciones Standard. Sinceramente, son tan grandes como cualquier suite de hotel urbano, tienen su living, su gran baño y techos altísimos. Incluso las suites del edificio colonial son de dos plantas con ascensor interno Todo un lujo.

El desayuno variado y abundante, pude probar una mermelada deliciosa de chocolate negro y banana, otro apunte para mi memoria gastronómica y que por suerte pude comprar en su Oriental Shop.
Y una muestra más del afamado servicio de los hoteles Mandarin Oriental: el primer día pregunté en el restaurante del desayuno, el Akaligo, si tenían Nutella y no tenían, una lástima. El segundo día a mi llegada vinieron a ofrecerme enseguida la Nutella y una sincera sonrisa. Todo un detalle! Akaligo está abierto todo el día para comidas informarles.

El Hotel cuenta con 108 habitaciones repartidas en 60 hectáreas de verde terreno, por lo que ofrece además más propuestas gastronómicas y muy variadas: Farang Ses es el aclamado restaurante francés del hotel y el más reconocido de la región. Yo no fui porque en Tailandia como tailandés. El restaurante chino Fujian que tampoco probé por el mismo motivo. Y finalmente Le Grand Lanna es el restaurante tailandés que ofrece a diario durante la cena entre ocho y nueve, danzas tailandesas con graciles y preciosas bailarinas ataviadas con trajes típicos. Toda perfección, maquillaje, combinación de colores, peinado. La comida y servicio muy bien.
Muchos de los vegetales y especias que se comen en los restaurantes son recogidos en el jardín de vegetales orgánico del hotel.
El arroz de los arrozales se reparte entre la comunidad local.

El Horn Bar es un bar donde tomarse una copa, decorado con colores oscuros y rojizos predominando el ambiente, las cientos de bustos/máscaras antiguos que cuelgan de las paredes forman parte de una colección única procedente de Birmania. El lugar perfecto para empezar la noche y la fiesta gastronómica.

Son hoteles para disfrutar cada uno de sus rincones, cada paseo y cada oferta que tienen para entretener al huésped más exigente.
No sólo es entretener, en este caso, ofrecen clases de doblar hojas de palma para convertirlas en formas singulares como animales o flores. El arte de pintar papel es otro de los que se enseña en el pueblo de la artesanía dentro del mismo hotel.
Otra de las actividades es el deporte, desde utilizar las instalaciones del gimnasio perfectamente equipado, a participar en las sesiones matinales de yoga, a tomar clases de Muay Thai Boxing, el boxeo tailandés donde la utilización de codos y piernas está permitido. Todo un ejercicio que no me parecía al principio demasiado inspirador y que me encantó.
Tranquilamente se podría estar en el Mandarin Oriental Dhara Dhevi durante una semana y no encontrar ni un minuto de aburrimiento.

Tema aparte es su spa. Dheva Spa está situado en el edificio de torres lanas antiguas, y cada unas de sus dieciocho suites de tratamientos son inmensas. Sencillamente único. Ofrecen más de cien tratamientos diferentes, no tienen un folleto con las propuestas, sino que tienen un libro con los masajes y tratamientos que proponen.
Todo ello en dieciocho suites y además cuentan con toda una parte dedicada sólo a tratamientos ayurvédicos.
Es único por diseño y por concepto. Los amantes de los mejores spas del mundo tienen que pasar por aquí.

He estado en cientos de hoteles de cinco estrellas y algunos de ellos considerados de super lujo. Mandarin Oriental Dhara Dhevi forma parte de aquellos en los que además me acompañarán a diario en mis memorias de los momentos únicos. Sus impresionantes edificios y sus servicios perfectos le llevan al top de mis hoteles preferidos del mundo.

Para ver más fotos y video clicar aquí.

Saturday, July 23, 2011

Hotels: Four Seasons Resort Koh Samui

El aeropuerto de Koh Samui es lo que yo describiría como un pequeño y simpático aeropuerto: sus salas de espera están en casitas con el techo típico tailandés, sin cristales ni puertas. La zona de check in y la de llegadas también carecen de aire acondicionado por lo mismo, por estar al aire libre. A mi llegada tomé un taxi que me condució hasta el Resort de Four Seasons. Llegaba con el convencimiento que mi estancia sería memorable pues soy seguidora de @FSThailand y @FSKohSamui en Twitter y por referencias del mundo de la hotelería de lujo mundial. En unos quince minutos llegué a la entrada del Resort, una entrada más bien pequeña y discreta, flanqueada por una gran puerta. Personal sonriente me recibió. No parecía absolutamente la entrada de un Resort referencia mundial, pero enseguida que me abrieron la puerta pude ver el pequeño hall de recepción que está a lo alto de una colina con vistas espectaculares de las aguas turquesas de Koh Samui. Durante el check in me ofrecieron una bebida helada de lychi.
Eso era la discreta entrada a mi viaje al paraíso durante 3 días.

El coche eléctrico me llevó a mi villa, sí digo villa porque es una casa con piscina infitinita propia de 15 metros, habitación muy generosa y baño de decoración clásica tailandesa
, con los colores del mar, azul suave y madera de teca. Techos altísimos y una elegancia exquisita. Todas las villas están situadas en la ladera de la colina y todas ofrecen vistas al mar. Unos 100 metros cuadrados en total.
Me encantó el detalle que tuvieron, con galletas con el logo de Twitter. Los hoteles Four Seasons y yo tenemos muy buena relación 2.0.


El Resort está rodeado por un ingente y exótico jardín, 856 cocoteros fueron preservados en la construcción del Resort. Pasear por sus caminitos y ahorrarse el coche eléctrico es un ejercicio recomendado. Me encantó. Un ejército de jadineros cuida que todo esté impecable para el disfrute de los huéspedes.

60 villas, todas ellas con piscina y 13 residencias permanentes espectaculares conforman el Resort. Un restaurante tailandés el Lan Tania con guiños a la cocina italiana me deleitó una cena memorable, no perderse la ensalada de papaya y gambas picante y su sopa agridulce de mariscos. A pie de playa con oferta internacional, el restaurante informal Pla Pla donde degusté una barbacoa de mariscos impresionante. Muchos de los productos, como los pescados, mariscos y verduras son de proveedores locales. Intentan abastecerse de kilómetro cero lo máximo posible.

Quiero destacar la labor del jefe pastelero por los deliciosos panes y su variedad, así como pasta, madalenas, brioches, etc en el desayuno. Tuve el honor de conocer el nuevo chef ejecutivo, el catalán Alex Garés que tan sólo llevaba tres meses en el Resort y que está empezando a aplicar su excelente visión ya demostrada en una experimentada carrera:. Alex lideró la apertura del restaurante Lasarte en Barcelona y después estuvo tres años en un hotel de lujo en las Maldivas. Juventud y experiencia para Four Seasons.

Su spa es conocídísimo y ha recibido varios premios mundiales, tan sólo cinco villas, todas ellas situadas en un tranquila área del Resort, prácticamente escondido en un camino flanqueado por arboles bambús, palmeras y cocoteros y la sensación de entrar en un mundo aparte. Las villas con parte externa de ducha, relax y jacuzzi son preciosas. Su masaje estrella son los rituales de la luna, Moon’s rituals en los que se aplican masajes o depilaciones según las fases lunares. Tuve la suerte de poder mimarme con un masaje con varias técnicas tailandesas ancestrales, aplicando las compresas de hierbas calientes y con masaje por zonas.

El Resort consta también de una librería con una gran oferta de películas, música y libros. El Kids for All Seasons, la zona de entretenimiento para niños con programa diario pensado sólo para los más pequeños. Un gimnasio con vistas espectaculares y una sala en la playa para practicar yoga a las 8 de la mañana. Asi empecé yo mis días en el Four Seasons Resort, ejercitando mi cuerpo y mente enfrente de la playa.
Y lo que muchos huéspedes buscan: una playa prácticamente privada, con su piscina infinita, sus palmeras y su agua azul turquesa. Los simpáticos empleados, traen helados de coco o chocolate a los que están en las tumbonas. Ideal para el relax.

Después de haber visitado varios hoteles de cinco estrellas en Koh Samui afirmo que el Resort Four Seasons es por sus villas, vistas, servicio y gastronomía el mejor Resort de Samui. Sin duda intentaré volver, tres días me supo a muy poco.
Para ver más fotos, clicar aquí.

Friday, July 15, 2011

Hotels: Phulay Bay, Ritz-Carlton Reserve

El color púrpura es el color de la mala suerte para los artistas italianos, como en España es el amarillo. En Tailandia el color púrpura es el color de la monarquía, y la monarquía es realmente una institución muy respetada y querida a pesar de los devaneos políticos entre el poder democrático y los camisas rojas, que ha conducido a un cambio de gobierno hace escasas semanas. Política a parte, el color púrpura es mi color preferido. Y es también el color predominante en toda la reserva Phulay Bay de Ritz-Carlton en Krabi, al sur de Tailandia. .

Llegar al Reserve es un impacto para la vista, las altísimas paredes de color púrpura con sus 2500 velas encendidas al atarcedecer y el clásico e imponente edificio de recepción donde te dan la bienvenida con una sonrisa y una bebida refrescante para apagar la sed

Phulay Bay en Krabi es el hotel ideal para poder hacer el island hoping, saltar de isla en isla, bucear por las islas Ao Nang,

bucear con tiburones y alrededor de la ultrafamosa isla Phi Phi, hacer trekking por los difrentes parques nacionales como Kao Prak o Khao Phaom Bencha, o visitar la cultura tailandesa local como eltemplo Wat Bang Rieng o el Wat Tham Seua (Templo cueva del tigre).

O simplemente para no hacer nada y disfrutar de las magnificas villas, en su mayoría con piscina privada, o de la enorme piscina infinita al borde del Mar de Andamán mientras de degusta un Sri Trangtini (cocktail picante) o de las vistas y del Dolce Far' Niente

El lujoso resort cuenta con 54 villas exclusivas, de seis categorías diferentes y de de unos 175m2, diseño moderno pero con un toque oriental que se nota en casa detalle. Cuentan con la cama más grande del mundo: 4 metros de largo y 2 de ancho. Las familias con niños son bienvenidas y pagan a partir de los 6 años. Puertas pintadas a mano por un pintor local y todas ellas diferentes con temas, dibujos de inspiración de antiguas historias de hombres y mujeres sonriendo. Evidentemente cafetera de último modelo, facilidades para el té, la última tecnología con su televisor, DVD y estación de ipod.

Detalles como dos tipos albornoces, uno de seda púrpura con sus zapatillas a juego, y otro de algodón para salir elegante de la ducha. Amenities como enjuague bucal de tamaño grande o un set de manicura con su estuche de piel. Mini bar gratuito. Atención plena a todas las necesidades del huésped. Detalles que sólo se encuentran en pocos hoteles del mundo.

Cenar una barbacoa en la playa a la luz de las velas, o una cena romántica en el jardín de la propia villa, o en el increíble restaurante Lae Lay con una piscina que rodea toda la villa y esto enfrente al mar. Chupa chups de chocolate con sorbete de fruta tropical o mini plátano flambeado con envoltura de chocolate
o Mouse de mango con hamburguesa de chocolate son postres que pude disfrutar y que se han quedado en mi memoria gastronómica para siempre. El chef francés Gaetan Biesuz sabe lo que se hace para deleitar a los paladares de los viajeros más exigentes.

Su página web no sirve de referencia para quien quiera hacerse una idea de lo que se encontrará, no refleja la maravillosa realidad del Reserve. Recomiendo hasta que no cambien o mejoren la web, entrar a ver mis fotos en mi página de Facebook de Sonia Travel Guides.

Phulay Bay es el lujo elevado a su máxima potencia, el amor a los pequeños detalles, a los deseos del huésped y al absoluto respeto por la comunidad y cultura locales. Privacidad, villas de unos 175m2, diseño moderno pero con un toque oriental que se nota en casa detalle, los mejores amenities, gastronomía de altísimo nivel. El que es, seguramente, uno de los mejores spas de Tailandia, con una zona de relax con jacuzzi inmenso y una sauna de 35m2 con toda una pared acristalada con vistas al exótico jardín. Todo a 45kms del aeropuerto de Krabi. Enfrente del Mar de Andamán y de sus famosas formaciones rocosas y playas idílicas.

Cada día se ofrecen una serie de actividades gratuitas para los huéspedes, yo misma participé en yogilates y caminatas por la playa. Un gimnasio equipado con las máquinas más modernas abierto las 24 horas del día. Deportes náuticos como kayak o snorkelling son otras de las actividades que se ofrecen en Phulay Bay. Queriendo se puede estar con actividad durante todo el día.
Y los martes visita de un elefante para el disfrute de los huéspedes, niños y no tan niños!

Se oyen los pajaritos pipiando y de lejos el sonido de las olas batiendo suavemente contra la playa. Y a veces se oye a lo lejos el paso sigiloso de los siete coches eléctricos que facilitan la vida a los huéspedes: el butler o mayordomo está a la disposición del huésped. Siempre sonriente, siempre atento a sus deseos..

Y también se puede celebrar una boda en un entorno mágico, disponen de cuatro ubicaciones diferentes para proponer al futuro matrimonio. Mi preferida sería el pabellón tailandés auténtico enfrente del mar o casi mejor el área de recepción del hotel que es de impacto. Difícil decidirse por el lugar, ambos marcos únicos. En mi caso, el lugar perfecto para unas vacaciones de lujo y de relax.

Es un honor haber estado en Phulay Bay, el concepto de Reserve que Ritz-Carlton ha desarrollado para el sector del lujo, para las personas que han crecido en un entorno determinado y viajando a los mejores hoteles del mundo. O también, por qué no, para regalarse unas vacaciones exclusivas y únicas. Y sinceramente creo que el lujo está en los detalles y en el perfecto servicio en todo momento de una plantilla motivada, joven y comprometida con crear el entorno perfecto para unas vacaciones inolvidables.

Estoy contenta de haber descubierto este secreto exclusivo, y de saber que la ya cadena americana Ritz-Carlton tiene previsto abrir más Reserve en los próximos años, a los que querré ir sin dudarlo y que se convertirán, sin duda en un must para los viajeros crecidos en hoteles de lujo. Los Reserve es rizar el rizo de la exclusividad.
Para ver mis fotos, clicar aquí.